sábado 2 de julio de 2011

La canción de los exámenes

Hace dos semanas que terminé los exámenes. Han sido días de mucho cansancio, de trabajar a la vez que estudiar, y eso se nota. Han sido también días en los que la cabeza (por lo menos la mía) se emperra en llenarse de canciones variopintas y extravangates para impedir que me concentre. No es la primera vez que sucede, ya lo saben.

Estas semanas, por ejemplo, una de las culpables ha sido la película Moulin Rouge. Hemos tenido una asignatura llamada Géneros Cinematográficos en la que había un trabajo donde encuadrar una película en su correspondiente género. Así he hecho yo con un compañero y la película de Baz Luhrmann, dentro del género musical.

Mientras me acuerde, nunca volveré a hacer un trabajo de un musical. ¿Por qué? Porque luego se meten las canciones en la cabeza y no salen. Un ejemplo: la adaptación operística del The show must go on de Queen.




Otro ejemplo de musical, el de la película de culto The Rocky Horror Picture Show. Oí hablar de ella por primera vez en segundo de carrera, cuando un profesor nos puso un fragmento en clase. Él mismo nos habló de un espectáculo basado en la película que tenía lugar en Madrid. Dos años después, quise ir, para ver cómo era, y para ello me puse la película... Error: el tema de los títulos de crédito, Science Fiction/Double Feature, se me metió en la cabeza (toda la banda sonora de la película está también en Spotify). Y encima, no terminé de ver el filme. Y encima, cuando fui a reservar las entradas para el espectáculo ya no había.


Y lo que es aún mejor. Ahora no tengo estas canciones en la cabeza. Qué gracia.
¡Un saludo!

1 comentarios:

  1. Recuerdo como en 2º de Bachillerato hice casi todos los exámenes de Filosofía con canciones de Rammstein en la cabeza. No me fue mal, la verdad, y además es mi grupo favorito así que no fue un gran problema. Pero sí que es bastante extraño el modo en que cuanto más te quieres concentrar en algo más se aferra una canción a tu cabeza.
    Peor es estar en la cama con fiebre y oír una canción de Bisbal y que no se te vaya de la cabeza hasta que te pones bien. A mí por desgracia me ha pasado.
    Por cierto, la banda sonora de Moulin Rouge es una de mis favoritas.

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